¿Que hay más desolador que una noche estéril?... Que poca compañía le puedo dar a este trozito de pantalla en blanco. Quiero llenarla de ocurrencias, de pensamientos brillantes pero no puedo... y esque querer no siempre es poder, para estos hallazgos hace falta algo más, un aliento misterioso que responde a sus propias pautas...
Querría escribir muchas cosas que estan flotando dentro de mi cráneo "para poder leerlas", como dijo Juan Rulfo al preguntarle porqué escribió Pedro Páramo. Los cuatro puntos cardinales dentro de nuestra cabeza se quedan cortos, hay muchos más porque el espacio que poseemos es vasto e ilimitado. Ahi se entremezclan inspiraciones embrionarias aún por definir y que yo quiero solidificar sobre este espacio en blanco.
Me encanta leerlas después.
Pero esta noche es estéril y por mucho que me empeñe no voy a sacar fruto de un campo sin semillas.
¡Noche!... regalame una estrofa mágica, tu tienes muchas, racimos enteros de párrafos enteros. ¿Por qué hoy pasas de largo?...
He cogido este teclado que representa la lanza de un torneo medieval, con ella me he de defender de la nada creativa. A golpe de "tinta digital" he de ir arrinconando el blanco de esta pantalla hasta hacerlo mínimo.
Pero el hecho de conseguirlo no me va a hacer sentir victorioso... Esta noche ha ganado el vacío, ha sido una derrota pírrica. Lo he reducido... pero releo estos párrafos llenos de líneas y me quedo hundido al ver mi fracaso nocturno.
... Y es que no hay nada más triste e insatisfactorio que una Noche Estéril.